Desde Begin Again, Nueva vida en Nueva YorkSense 8 o Peaky blinders no había visto ninguna serie o película que me gustara tanto como para recomendarlas en el blog y mira que he visto bastantes. Si te soy sincera estaba harta de viajes al espacio, luchas, guerreros, chulitos de Wall Street y fobias tecnlógicas varias. Hacía tiempo que anhelaba encontrarme con historias de esas que te llegan al corazón -y no por las bobadas cursis tan machistas como habituales de las típicas pelis americanas –  y ese momento llegó gracias a The Marvelous Mrs. Maisel en Amazon Prime. Te cuento porqué me gustó tanto, pero no te preocupes que no haré ningún spoiler.

La maravillosa Señora Maisel es una serie de comedia absolutamente maravillosa ambientada en 1958. Cuenta la historia de una mujer brillante a la sombra de un hombre no tan brillante (o al menos no tanto como el se ve a si mismo) Una mujer Midge que debe reinventarse así misma tras un suceso que pone patas arriba su vida, aunque desde el primer episodio comienzan los interrogantes que va hilando y contestando a lo largo de sus 18 episodios repartidos en dos temporadas. Una serie que te hace reflexionar sobre el lugar de la mujer en aquella y en esta sociedad, porque aunque está ambientada en los años 50 y habrá escenas que te sorprendan y te encuentres pensando ¿en serio algunas hacían eso? si abres un poquito los ojos verás que hay cosas que lamentablemente no han cambiado tanto, fácilmente encontramos situaciones similares o adaptaciones de los mismos prejuicios tras mas de 60 años.

Es una serie divertida, con moralejas constantes, para mi es una serie que nos anima a  dejar de ser mujeres asustadizas que no terminan de atreverse a ocupar la parcela que nos corresponde. Y todo ello en clave de humor a través de monólogos tan graciosos como elocuentes de la protagonista.  Una serie encantadora de la que disfrutar a sorbitos, aunque yo que soy una ansias la terminé el día de Navidad.  Por ponerle una pega me encantaría ver una serie con los mismos ingredientes pero sin la sensación de que a pesar de las dificultades y de la brillantez de la protagonista, ser de clase acomodada le facilita infinitamente su desarrollo como mujer y la concepción de si misma. Está claro que esto tampoco ha cambiado tanto como debería tras más de 60 años ¡Feliz Viernes!

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