El lunes te contaba el que para mi las riñoneras serán el bolso estrella de este otoño hoy te muestro otra forma en la que utilizo la mía ¿Coincidencia? No lo creo -jajaja-  Además como últimamente es habitual, todas las prendas que llevo en este look son antiguas, los short blancos los has visto en varios looks y el vestido te lo enseñé hace ya casi un año.

Too late es el mensaje bajo la calavera, desde luego un toque de atención muy revelador.  Ultimamente me ha dado por pensar que las decisiones que tomas a lo largo de la vida te llevan por un camino que no tiene vuelta atrás, al menos hasta que la maquina del tiempo sea una realidad. 

Short Shein, Vestido DeerTee, Sandalias Sfera, Riñonera See by Chloe

Tomemos decisiones conscientes y vivamos el hoy, porque puede que mañana sea too late -jajaja- ¡Feliz miércoles!

Este año he utilizado en un montón de looks riñonera me la regalaron en febrero por mi cumpleaños y la he estado utilizando un montón, me parece preciosa y súper cómoda. Las riñoneras han tenido mala fama por la típica imagen: guiri con chanclas y calcetines +  riñonera. Sin embargo  podemos montar un montón de looks ideales  utilizando una riñonera. 

Son perfectas para llevar a modo de cinturón y ajustar abrigos, vestidos y prendas de punto. Puedes ir vestida tan normal con una chaqueta básica y con solo ajustarte una bandolera a la cintura tu look cambia totalmente.  Y si eres mamá y porteas puede resultarte muy útil para llevar debajo de la bandolera o incluso con el carro si no quieres llevar tus cosas en la bolsa de tu peque.

Riñoneras Zara 1. 19,95 2. 49,95  3. ?   4. 39,95 5. 25,95 6. 25,95

Mis favoritas son los 4 primeros modelos, además de la mía -jajaja-. ¡Feliz lunes!

En el último año he utilizado tanto este vestido que en julio decidí guardarlo con la ropa de trabajo que no pensaba utilizar durante el verano. Esta semana sin embargo lo he vuelto a recuperar. Siempre he sido de estrenar alguna cosa cada mes, tampoco demasiado porque soy de optimizar recursos y eso de renovar el armario completamente cada mes o incluso cada temporada me resulta un despilfarro a lo que nunca he estado dispuesta. Jamás me ha pasado eso de no estrenar una prenda, o tener una prenda con etiqueta meses en el fondo del armario. Puede que por eso a mi libros como el de Marie Kondo como que ni fu ni fa, creo que ya os lo he dicho alguna vez -jajaja-.

Además sinceramente cada día hay menos prendas que me cautiven, así que cuando algo lo hace, como en su día me pasó con este vestido y encima aguanta bien lavado tras lavado, si me aburre de tanto usarlo utilizo la técnica de ocultarlo a mis ojos unos meses y pasado ese tiempo lo sigo utilizando tan contenta. Estoy convencida que a veces nos dejamos crear necesidades de lo más inútiles, las redes sociales tienen un gran poder de persuasión y en un entorno en el que todo el mundo hace ostentación de una vida maravillosa y feliz podemos caer en el error de tratar de imitar comportamientos que ni nos harán sentir más felices, ni a medio ni a largo plazo. 

Vestido y camiseta Zara, sandalias Sfera, bolso Sal de Ibiza Store

Lo que intento decir es que al igual que en su día las revistas nos creaban necesidades, hace mucho ya que son las bloggers (o influencers) quienes nos las crean.  Es su trabajo, sin embargo hoy tenemos poder de elección, existen montones de publicaciones, blogs, perfiles sociales y depende de ti hacer esa lista equilibrada que te inspire y al mismo tiempo te mantenga los pies en la tierra. ¡Feliz miércoles!

Si haces jornada intensiva o si tu vivienda y tu trabajo están demasiado alejadas como para ir a comer a casa, puede que te interese disponer de diferentes opciones para poder comer de tupper en el trabajo y que la hora de comer sea sana, rápida y placentera.  Particularmente creo que parar para comer es una costumbre española muy poco productiva.

Estas en medio de una tarea y ¿tienes que para obligatoriamente para comer? No es lógico. Además como las personas no somos robots habrá días en los que tengamos hambre a las 13 y otras a las 15.30 ¿Por qué tenemos entonces que parar a comer siempre a la misma hora? ¿Y durante un tiempo concreto? Particularmente entre calentar el tupper en el microondas y comerlo no tardo ni 5 minutos. Y esta hora u hora y media que ganas te puede servir para ver antes a tus peques o para hacer una actividad que te interese, sin que el trabajo se resienta, al contrario, para mi somos mucho más productivos con la jornada intensiva y teniendo al menos cierta gestión de nuestro tiempo.

Si tu también tienes la opción de comer en el trabajo, hoy te traigo el tipo de platos que suelo llevar por si estos te pueden inspirar: platos saludables, que te dejan sensación de saciedad y no tardas en comértelos ni 5 minutos. Y bueno, si el día anterior no me da tiempo a cocinar (no suele ser habitual pero a veces pasa) las ensaladas Florette que vienen estilo tupper me salvan la vida. Mi favorita es la de  quinoa, brotes, pollo y semillas. 

Mi hora de comer más habitual: Ensalada de GarbanzosMacarrones con verduras salteadas, con berenjena, con nueces y queso azul. Lentejas en versión clásica o en ensaladaTabulé  Berenjenas gratinadas Crema de verduras te dejo enlazadas todas las recetas. Siempre en tupper de cristal y acompañado de agua y fruta de temporada. Cuando llegas  ponemos la comida en el frigo comunitario y a comer cuando tengas hambre ¡Feliz lunes!

En agosto el blog perdió la regularidad de publicación habitual, únicamente he mantenido la regularidad de publicaciones en Instagram por ser un tipo de publicación mucho más automática. Sin embargo con septiembre vuelvo a la carga, el look semanal, deco, reflexiones, recomendaciones de lectura, planes en familia… Si quieres puedes dejarme un comentario con el tipo de artículos que mas te gustan o te apetecería leer.

El look de hoy es una combinación de prendas de otras temporadas, lo único nuevo que llevo son las sandalias a las que no me pude resistir porque son de las que a mi me gustan: súper cómodas, monas  y versátiles. 

Vestido Zara, Chaleco Amitie, Sandalias Sfera y bolso Sal de Ibiza Store

Por cierto en Agosto Comparte mi Moda ha cumplido ¡12 años! Gracias de corazón a todas las que lo habéis hecho posible todos estos años. ¡Feliz miércoles!

Volver del descanso estival lleva asociado desde hace ya unos años el conocido como síndrome post vocacional o depresión post Vacacional. Yo misma escribí sobre como librarse de este síndrome en un par de ocasiones: 7 trucos infalibles contra la depresión post vocacional o 5 formas de ser más positivo en la vuelta a la rutina al darme cuenta revisando las tendencias de búsqueda en google, que era uno de los temas más buscados en el mes de septiembre. Sin embargo con el paso del tiempo, mi propia experiencia y la de las personas que me rodean, me he dado cuenta de que este “síndrome” o “depresión”  es como tantos otros un invento dedicado a hacernos sentir mejor, a quitar de un plumazo la responsabilidad (o el sentimiento de culpa) en la forma que organizamos nuestras vidas. 

Esa necesidad de evitar responsabilidad y/o reflexión es probablemente la razón de utilizar tan alegremente los términos “depresión” y “adicción”: depresión post vacacional, adicción al móvil, adicción a las series… Parece más sencillo vestir de síndromes, depresiones o adicciones problemas que se podrían resolver con reflexión, análisis, corrección de conducta o inteligencia emocional, de ese modo no profundizamos en lo que realmente nos produce ese malestar, o ese problema de conducta.  Además si es un problema general parece que molesta menos, ya sabes “mal de muchos consuelo de tontos”. 

Pareciera que vestir de enfermedad los problemas de conducta nos restara responsabilidad, y no digo yo que la depresión no sea una enfermedad real en muchos casos, pero si cuestiono que a la mínima tristeza la etiqueta depresión planee sobre nuestra cabeza y la receta de fármacos sea la mejor solución.  Así hay a nuestro alrededor una generación entera de mujeres medicadas por dolencias del alma, por insatisfacción y hasta por violencia de género.  Mujeres que acudieron a la consulta de su médico con penas convertidas en depresión y cronificadas tras más de 20 años de fármacos.Ahora que se con seguridad que en sanidad no hay formación en género (para mi tan sorprendente como que un pediatra apenas tenga formación en lactancia materna) Me parece normal que haya un número mayor de mujeres diagnosticadas por depresión que de hombres. 

Tomar conciencia  de nosotras y nuestras necesidades, aprender a compararnos con nosotras mismas, aprender a evaluar nuestras vidas, a cambiar de menos a más aquello que no nos gusta, a reclamar conciliación real, a reclamar y luchar por la habitación propia de Virginia Wolf seguramente nos tendría muy alejadas de síndromes, depresiones y adicciones imaginarias.