Cambiamos de tercio respecto a los últimos artículos que he compartido y fijamos la vista en la nueva normalidad que tanto se está haciendo esperar. Si me sigues en redes, sabrás que a esta primera fase la he bautizado como: #Salvemoslosbaresyya. Pero también sabrás que a pesar de la incomprensión de no poder dar una vuelta en familia en un entorno natural, lo cierto es que la situación es suficientemente complicada como para tratar de mirar más allá de nuestro propio ombligo, o lo que a cada una nos gustaría hacer.

Particularmente tengo claro que esta primera fase no altera nada mi vida respecto a los 15 días previos. No tengo previsto ir bares, ni visitaré más tiendas que la imprescindible de alimentación, ni visitaré la peluquería, ni ningún centro de estética. No tengo ninguna prisa por hacer este tipo de cosas. Y en cuestión de ver a la familia pues ya sabes que los tengo lejos así que nos toca seguir con las vídeollamadas.

Por otra parte como contaba en una de mis últimas fotos de Instagram cada una tiene sus tiempos en esta vuelta a la normalidad. No debemos sentirnos presionadas para hacer cosas que no nos apetecen. Bastantes obligaciones tenemos ya, como para estar empujándonos a hacer cosas que no forman parte de nuestras prioridades. Quizás como dice el título de este artículo, este sea un buen momento para reinventar (o repensar) nuestras aficiones, nuestros gustos, nuestras necesidades, nuestras aspiraciones, nuestras expectativas, en definitiva nuestro estilo de vida. Un buen momento para reusar o reutilizar con alegría espacios, prendas y objetos.  Para dejar que afloren las particularidades que la rutina y el mundanal ruido no dejan aflorar.

¿Qué quieres hacer? ¿En qué quieres invertir tu tiempo? ¿Qué quieres preservar? ¿Qué quieres cambiar?¿Qué quieres aprender? Por cierto, hablando de aprender, el próximo 25 de mayo me he apuntado a una charla online que quizás te pueda interesar:  El arte de amargse la vida. Porque precisamente tiene como objetivos trabajar la racionalidad, aprender a gestionar los pensamientos que nos hacen sufrir, practicar el pensamiento reflexivo y utilizar nuestra mente como motor de cambio.

Inmersos en un movimiento de simplicidad que trata de convencernos con soluciones fáciles, con mensajes diseñados para el público infantil “si quieres, puedes” “visualiza tu vida” “tu creas tus propios obstáculos” blanco, negro” “bueno, malo” etc. Trabajar la racionalidad y la reflexión no nos sentará nada mal. La charla tiene un precio simbólico de 25€ con lo que no me lo he pensado mucho, creo que puede ser interesante ya que a priori encaja totalmente con mi forma de enfocar la vida en general y los problemas en particular, desde hace muchos años. Racionalidad,  problema= solución. Si te animas nos encontraremos en el aula virtual. ¡Feliz semana!

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Un comentario

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Me ha gustado mucho tu artículo Patricia, porque además me siento reflejada, al estar lejos de la familia estos próximos días no va a cambiar nada, tampoco siento la necesidad de salir mas que a lo fundamental que es hacer la compra y dar un paseo pero muy de vez en cuando. Esta situación me ha servido mucho para darme cuenta de que es importante valorar lo que tenemos en todos los aspectos, y que también es importante ayudar a los mas vulnerables, personas, negocios, etc. ¡Que tengas un feliz día!

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