Este año la conmemoración del día de la mujer está enturbiada por la pandemia que estamos sufriendo. Lamentablemente tomar las calles para visibilizar la discriminación que sufrimos las mujeres por el hecho de haber nacido mujeres, este año no parece la opción más segura en términos de salud. Sin embargo la necesidad de visibilizar el machismo de nuestra sociedad y reclamar una sociedad más justa e igualitaria sigue siendo igual de necesaria (lamentablemente) que el año pasado.  

Los mensajes en redes sociales de las últimas semanas comparando el día de hoy con jornadas de Fútbol o eventos varios, saca a relucir el desdén que se tiene a que las mujeres ya no “echemos en nada” el machismo (ni micro, ni maxi) y reclamemos una igualdad de derechos que ni está totalmente instaurada, ni se la espera en los próximos años.

Aunque este año no voy a ir (ni llevaré a mis hijas/o) a la manifestación del día de la mujer por el covid. He puesto mi granito de arena con una entrevista sobre feminismo en la clase de bachillerato de mi hijo. Entre las preguntas que me parecieron más interesantes, me pedía que compartiera  situaciones machistas que vivimos las mujeres a lo largo de nuestra vida laboral gracias a lo cual nace este artículo. 

7 Situaciones machistas que cualquier mujer ha vivido en el entorno laboral.

  1. Explicarte cosas de una manera condescendiente o paternalista. Los “no se si me entiendes” “¿sabes lo que quiero decir?” Dicen más de quién los dice,  que de quién los recibe. Una persona respetuosa utilizará “no se si he logrado explicarme” porque da por hecho que su interlocutora es una persona brillante y en todo caso si no entiende el argumento será por no estar bien explicado (a esto se le conoce como Mansplaining)
  2. Interrumpirte, cortar tu exposición incluso interrumpirte para re-explicar aquello que tu estás explicando en mitad de una reunión, conversación, exposición etc.  Este comportamiento se sitúa dentro de un comportamiento de control y dominio de baja intensidad: machismo invisible o sexismo benévolo. Como se trata de comportamientos naturalizados y legitimados están muy invisibilizados. Son abusos de poder que ejercen los hombres y que aprenden en su socialización (el término acuñado en este caso Manterruption) 
  3. La presunción de no estar suficientemente vinculada a un proyecto laboral por la maternidad. Son habituales las preguntas sobre la maternidad en entrevistas laborales. En el día día laboral suelen quedarse en comentarios de compañeras/os sobre tus dotes de superheroína por ser madre trabajadora. Cuando la realidad es que quienes trabajamos a jornada completa siendo madres nos ocurre lo mismo que a los padres, que o bien tenemos una pareja que se corresponsabiliza con su papel de padre o bien tenemos apoyo por parte de abuelas/os y cuidadoras. Pocos hombres responden preguntas en entrevistas sobre sus responsabilidades familiares y cómo afectarán estas a su implicación laboral a pesar de que la conciliación familiar es un tema de ambos. Tampoco se les jalea por ser padres y tener un trabajo a jornada completa, ni se les pregunta extrañados cómo se arreglan. O se les tilda de ambiciosos por querer tener vida personal y carrera laboral. La ambición en sentido peyorativo parece que tiene nombre de mujer.
  4. La otra cara de la moneda es “el padrazo” cuando el hombre se limita a cumplir con su obligación como padre (cuidar, educar, limpiar, cocinar, recoger del colegio, etc) a las madres no se les tilda de madrazas por las mismas acciones, que lo hagan se supone lo normal en una madre a secas. 
  5. La alusión al aspecto físico, a la vestimenta y comentarios con doble sentido “¿Cómo iba a resistirse y decirte que no?” en por ejemplo, el cierre de un contrato. 
  6. Comunicaciones no inclusivas. A pesar de que hay muchas mujeres en plantilla dentro de la empresa las comunicaciones van siempre en masculino.
  7. Salarios desiguales entre hombres y mujeres. Mayoría de medias jornadas entre trabajadoras. Incentivos salariales vinculados a actividades que en su mayoría desarrollan la plantilla de género masculino etc.

Si después de leer estas 7 situaciones súper habituales, respondes a cada una con un: “si, pero” por favor no me dejes un comentario con tu punto de vista. En su lugar te recomiendo que busques información. Hay libros muy sencillos y agradables de leer, en este blog hemos recomendado unos cuantos. Estamos en 2021,  no se al resto de mujeres pero yo ya me he cansado de repetir los mismos argumentos. Hay personas a quien sencillamente no les interesa o no quieren reflexionar verdaderamente sobre el machismo de nuestra sociedad,  ellas sabrán porqué. ¡Feliz día de la mujer 2021!

Artículos Relacionados

2 comentarios

Responder

Gracias por expresar tan bien lo que muchas sentimos, yo también me he cansado de repetir una y otra vez qué es el feminismo para acabar hablando de esa excepción que “a veces ocurre”… Uff , da gusto leer textos como el tuyo.

Responder

Muchas gracias María, me he quedado a gusto con el final jajaja Es que es un hartazgo ya 😛

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Required fields are marked *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.