Que las mujeres estamos muy presionadas en relación a nuestra imagen ya no es ninguna novedad para nadie. Esta sociedad patriarcal nos ha impuesto unos cánones de belleza inasumibles que tiene a la mayoría muy entretenida, haciendo dietas y suspirando por no tener el cuerpo musculoso que nos muestra la televisión, revistas y algunas bloggers. De esa trampa mortal no se escapa ninguna mujer, otra cosa es que durante un tiempo seamos más o menos conscientes de ella.

Por muchas vueltas que le demos no es normal querer estar delgada por estética, deberíamos querer estarlo por salud, ¿es posible que demos más importancia a nuestra imagen que a nuestra salud? Porque que nos importe nuestra imagen es lícito, querer sacar al exterior lo que llevamos dentro, mostrar al mundo la mejor imagen de nosotras mismas, que nuestra imagen hable antes siquiera de mediar palabra. Pero otra cosa muy distinta es sufrir por ello: Si que tu flequillo no esté perfectamente planchado te  pone de mal humor y te estropea la cena, algo falla, si no tener el vientre plano de Pilar Rubio te agobia al pensar en el momento de ir a la playa y una vez allí te hace sentir incómoda, algo falla.    

Hay personas que por genética encajan en esa imagen esteriotipada de la mujer durante unos años, pero debes saber que no dura eternamente porque el tiempo pasa y la edad de pronto te saca de del grupo de “privilegiadas” Así que hay un momento común en la vida de todas en la que debemos reconciliarnos con la mujer del espejo. En la que deberemos dejar de buscar a la mujer del pasado, o a la mujer fibrosa, o sencillamente a la mujer perfecta y analizar nuestra escala de valores y nuestros objetivos.

Si nuestro vientre no plano solo nos preocupa en el momento de comprar bikini y no nos molesta cuando lo vemos desnudo el resto del año puede que nuestro objetivo no sea tener un vientre plano, puede que esa sea solo una exigencia externa. Tendremos que valorar si queremos pasar en el gimnasio las horas que ese vientre plano requiere o queremos dedicárselo a otras cosas. Quizás todo pase por ser conscientes de una vez, de que somos mucho más que una barriga o un culo con celulitis, que no somos cosas, ni adornos, que la imagen es una parte importante de nosotras pero no es la única parte, ni la parte que nos debe llevar más tiempo o esfuerzo.

Otra puede ser dejar de compararse con mujeres para las que su cuerpo es una herramienta más de su trabajo: modelos, actrices o bloggers de moda. En esas profesiones también hay tímidos cambios, algunas actrices consagradas se niegan a que les pasen photoshop a lo bestia en sus campañas publicitarias y de repente aparecen poros o lineas de expresión alrededor de los ojos. Esas mismas mujeres al igual que algunas bloggers conscientes de su influencia comparten en sus redes sociales (sin pasar los filtros de los intermediarios) imágenes naturales y cotidianas que incluyen lo que nuestra sociedad consideran imperfecciones. De nosotras depende aplicar el principio de sororidad y aplaudir su compromiso con el resto. 

Además en la era de internet todas deberíamos ya saber rodearnos de aquellos mensajes, información, personas y medios que nos hacen crecer, que nos sientan bien, que nos ofrecen propuestas o aspiraciones más realistas. Mientras Antena 3, La 1, Tele5 etc el grupo x o y de prensa persiguen sus intereses, nosotras podemos decidir que no lo hagan a nuestra costa y conformar nuestra propia parrilla de entretenimiento e información, una vez que empiezas a hacer elecciones conscientes sale solo. ¡Feliz miércoles!

Artículos Relacionados

2 comentarios

Responder

¡¡¡Hola!!!
Totalmente de acuerdo. Yo intento cuidarme por salud. Por genética soy delgada pero como lo que me importa es la salud no me pongo morada de cosas malas aunque no engorde. Quiero estar sana y ágil para hacer lo que me gusta, pero no me comparo con nadie mi gasto mi tiempo en lamentos porque mis abdominales no están marcados. Lo importante es estar sano(dentro de nuestras posibilidades) y ser felices y buenas personas, no hacer daño y vivir la vida.
Besos.

Responder

Toda la razón del mundo. El paso del tiempo es inexorable y lo que servía hace unos años ya no surte efecto. Es algo que cuando has tenido facilidad para tener un cuerpo razonablemente estético sin mucha dificultad llegada una edad te exige mucho esfuerzo o directamente no funciona.
Pero cuesta asumirlo.
Yo estoy en el paso de que no voy a a abandonar pero tampoco voy a dedicarle más tiempo del que por salud sea necesario.
Un abrazo,

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Required fields are marked *