Una de las cosas que me atrae de algunas personas es la capacidad de comunicarse solo con su imagen, supongo que todas encontramos gente en la vida diaria o en redes sociales: Instagram, Pinterest etc. que nos llaman poderosamente la atención, que nos transmiten cosas sin ni siquiera mediar palabra. Desde luego estarás de acuerdo conmigo en que hay gente que antes de que empiece a comunicarse verbalmente ya lo está haciendo a través de su imagen de un modo espectacular y muchas veces sin que esa persona vaya vestida de forma llamativa o especial. 

Imagino que en este mundo de las percepciones subjetivas, esa luz, o ese duende, se percibirá de un modo diferente según las personas. Me pregunto si un profesional de la moda debería ser capaz de objetivar las razones de que esto nos ocurra. Mi punto de vista es que a pesar de la obsesión que en general se tiene por acumular prendas y estar enterada de las últimas tendencias, las combinaciones más neutras con las que solemos sentir una mayor seguridad y confianza, un peinado con el que nos reconozcamos fácilmente, una piel bonita, unos zapatos cómodos y que nos gusten, un bolso de un tejido natural y una manicura cuidada son las herramientas claves de una imagen potente. ¿Por qué? Porque estoy convencida de que el resto lo hace nuestra mirada, nuestra sonrisa, nuestro lenguaje corporal, nuestro bagaje personal que se transmite precisamente a través de ese lenguaje corporal.    

A continuación puedes ver un ejemplo de imágenes que me transmiten, que me resultan muy inspiradoras. Puede que al verlas sientas lo mismo que yo, o puede que a ti no te aporten absolutamente nada. Como ves la mayoría de looks están armados con prendas básicas, colores neutros, sin la presencia de logos ni marcas, sin grandes o vistosos estampados. Para mi todos ellos tienen algo en común: por encima de cada una de las prendas en general lo que vemos es a la persona que las lleva.

Es cierto que una fotografía, buena o mala, es solo eso, la captura de un instante concreto y que al verla nosotras podemos inspirarnos o frustrarnos, bien porque nos resulten estimulantes y nos aporten ideas o por una sensación de que ni nosotras ni nuestras vidas van a ser nunca lo que un día soñamos que sería, lo que de repente aparece ante nuestros ojos. De cada una depende no darles más importancia de la que tiene, no creer por defecto que todo es falso y aprender a rodearnos de todo aquello que nos hace crecer como personas. ¡Feliz miércoles!   

{Fotos: allthatshewantsblog, Aldo Decaniz, Collage Vintage, Flare}

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