Fumar es sin duda mi vicio inconfesable, ese que nunca he compartido en el blog, ni en mis redes sociales. Supongo que en cierta manera porque me avergüenza y  porque no es algo para promocionar. He fumado de forma más o menos constante desde joven. Ser madre ha sido siempre el detonante para dejarlo: Hace 16 años lo dejé por primera vez, pero volví a fumar al cabo de 1 año. Hace 10 años lo volví a dejar de nuevo y hace 6 volví a fumar. Hace 2 años dejé de fumar (esta vez por una neumonía vírica) y a los pocos meses volví a fumar. Hoy lunes llevo 8 días sin fumar y mi propósito es: ni una calada más.

¿Por qué te lo cuento si antes ya lo había dejado y siempre he vuelto? Por un lado por el espíritu de compartir que siempre me ha caracterizado. Si tu que me lees quieres dejar de fumar, puede que ver el proceso de alguien que “conoces” te ayude de algún modo. Además esta vez estoy convencida que será la definitiva. Bueno, no 100% convencida, quizás 90% ya que antes de dejarlo, he analizado porqué he vuelto las veces anteriores y he localizado donde están mis puntos débiles para volver. Así que espero que teniendo claro mis puntos débiles, me resulte más sencillo evitar esos errores de nuevo.

Mi relación con el tabaco

Al mirar atrás me doy cuenta que empecé a fumar por varios motivos y todos, tienen que ver con la inseguridad. Ninguno por el gusto por el tabaco. Empecé a fumar:

  • Como una forma de socializar.
  • Como una forma de tener un respiro, hacer una parada en el entorno estudio/ trabajo. 
  • Como un signo distintivo y/o glamuroso.

Esas serían las razones por las que empecé a fumar y seguramente por las que seguí fumando muchos años. Las razones por las que volví a fumar tienen que ver con ellas (sobre todo las dos primeras) y también porque mi cerebro asocia fumar a situaciones placenteras. Una copa de sangría de cava y un cigarro en un chiringuito, es para mi una imagen de verano feliz. Una reunión de amigos, beber algo, comer unos pinchos y fumar, ídem.

Además todas las veces que he dejado de fumar no lo he hecho por voluntad propia, sino por obligación moral o miedo. Con lo que una vez superado el miedo o el problema moral, siempre ha tirado más de mi la asociación fumar-placer. Sin embargo rascando he visto que a mi fumar, el hecho en si de fumar no me gusta. Me refiero a que no me gusta el sabor del tabaco y por eso nunca, jamás, he fumado sin tomar algo: café, zumo, vino, cerveza etc. ¿Curioso verdad?

Evidentemente teniendo cuenta esto, lo normal era que en mi día a día no superara los 5/7 cigarros con sus correspondientes café/zumo/alcohol. Pero aunque no haya sido una fumadora ni de media, ni de una caja al día, fumar es lo único que he hecho todos los días de los últimos años. Algún día menos cantidad, otros días más, pero fumar ha sido la única actividad constante en mi vida y me he hartado. 

Los riesgos para la salud no me han impedido fumar

Soy plenamente consciente desde hace años de los riesgos del tabaco. Mi abuelo materno murió por un cáncer de garganta derivado del tabaco y sin embargo el miedo a la enfermedad no ha sido suficiente para que no fumara. También me disgustan las imágenes de las cajetillas, pero miro para otro lado igualmente.

Al margen del tabaco se podría decir que llevo una vida saludable, seguramente por eso cuando la semana pasada conté en Instagram que estaba dejando de fumar la frase más repetida fue “¿fumas? no te pega nada”. Supongo que nadie lo hace todo bien o todo mal.

¿Por qué esta vez voy a conseguir dejarlo para siempre?

La razón es que esta vez lo dejo porque me da la gana. No por mi hijo o mis hijas. No por haber tenido una enfermedad y sentirme presionada por mi entorno de algún modo. Lo dejo porque fumar no encaja con mis principios de vida saludable, con mi lifestyle. No me acerca a la mujer que quiero ser. 

¿Cómo ha sido el proceso?

Ahora que ya tienes el contexto, voy a contarte como he llegado hasta aquí por si puede ayudarte. El covid19 ha traído cambios a mi vida porque me ha hecho más consciente de mis necesidades. He encontrado espacio para pensar en mi, y eso ha hecho (entre otras cosas) que pudiera plantearme todo lo que te acabo de contar.

Una vez detectada esta inquietud el proceso ha sido:

  • Seguir fumando con el pensamiento de “a mi esto en realidad no me gusta”.

  • Hacer deporte: Hace tres semanas empecé a hacer deporte en casa, pero de forma diferente a como solía hacerlo. No utilizando vídeos de YouTube, ni  siguiendo a alguien que hace rutinas en Instagram. Me he hecho una tabla de ejercicios, me pongo música y me pongo a ello. No depender de encontrar el vídeo que me guste, ni tener que mover muebles, ni hacer nada especial más que poner mi lista de Spotify para hacer deporte y sacar la esterilla y las pesas me ayuda a ser constante.  Además disfruto del “sufrimiento” de movilizar mi cuerpo, de sudar. Lo siento como una actividad personal de superación, de trabajar por disfrutar de una vida saludable. Sin emular a nadie, comparándome solo conmigo misma. 

  • Y por último hace hoy 8 días, bajé la App Smoke Free (en su versión gratuita) y le di tres caladas a mi último cigarro.

¿Cómo han sido estos primeros 8 días sin fumar?

Estos 8 días no han sido fáciles pero tampoco han sido imposibles. A pesar de haber vivido situaciones que la semana anterior me hubieran hecho salir a la terraza a fumar, he conseguido no hacerlo. Para lograrlo he tirado de mantras: “Si por discutir vas a fumar, nunca lo podrás dejar” “Si porque te estreses vas a fumar, lo no vas a poder dejar” […]

Además en esas situaciones me he bebido a sorbitos casi una botella de agua -jajaja- pero ha dado resultado. En alguna ocasión he tenido que poner música y hacer deporte cuando notaba que me venía el agobio. Ocuparme o distraerme a mi misma de forma consciente es lo que me está funcionando. 

También me ha ayudado la app. La configuras según la relación que tienes con el tabaco y te va diciendo los efectos que cada día sin fumar consigue en tu organismo.

  • Frecuencia cardiaca: “Tu frecuencia cardiaca debería haber vuelto a la normalidad”
  • Niveles de Oxígeno[…]
  • Nivel de Monóxido de carbono […]
  • Nicotina expulsada del cuerpo […]
  • Gusto y olfato […]
  • Respiración […]
  • Nivel de energía […]
  • Mal aliento “En 21 horas y 6 minutos el mal aliento producido por el tabaco debería desaparecer”.
  • Encias y dientes “En 6 días y 21 horas la circulación sanguínea de tus encías y dientes debería ser como la de un no fumador. 
  • Etc.

Tiene un apartado de “trucos” para hacer en los momentos críticos (estilo a los que te he comentado pero bastantes más). También te envía alertas (si se lo permites) que te animan a evaluar las ganas de fumar del día y como las has superado. A escribir un diario para ver la evolución.

Te dice el dinero que llevas ahorrado diariamente y el que ahorrarás al cabo de un año. Te da medallas por tus logros. Aunque parezca una bobada recibir la medalla del día, ver el dinero que voy a ahorrar, y revisar lo que he ganado en salud con mi esfuerzo y lo que me falta por conseguir también me está ayudando.

Recopilando

Analizar el hábito, los porqués de la adición, beber agua, comer chicles (sin azúcar) y fruta. Hacer deporte, la app Smoke Free que me hace tangibles los beneficios de mi esfuerzo y fuerza mental con mantras que me centran en mi objetivo. Esas son mis grandes aliados para no fumar. Por otra parte además del premio de no fumar, me he premiado con un capricho que me apetecía por superar la primera semana. De hecho pienso gastarme todo el dinero que me gastaba el tabaco en cosas que me hagan feliz. Casi 700€ al año voy a poder gastarme según el calculo de la app.

Mis puntos débiles para recaer siento que solo son el terraceo y las jornadas veraniegas, con lo que aún tengo tiempo para trabajar esa parte de mi adicción. Mi planteamiento es pensar a corto, al día, a la semana y en cuanto pase un poco de tiempo y esté lista, ver qué puedo hacer para superar esos puntos débiles. 

Si tu también fumas y quieres dejarlo, espero que este artículo pueda ayudarte de algún modo. Mira hacia dentro, busca tus porqués. ¿Por qué no puedes visualizarte en una vida sin tabaco? y trabaja en consecuencia. Sin excusas. Se sincera contigo misma, rasca, porqué seguro que hay algo más que: el mono, la irritabilidad, que te guste el sabor o el miedo a engordar, que te impiden dejarlo.  Y si fumabas, lo has dejado y entiendes lo que acabo de compartir, déjanos un comentario con lo que creas que es importante para no recaer.  ¡Feliz lunes!

[Imagen: @gjsparadijs]

Artículos Relacionados

6 comentarios

Responder

Yo dejé de fumar por obligación, por una enfermedad y me arrepiento de no haberlo hecho antes.
Mucho ánimo.

Responder

Gracias Almudena. Es duro con lo que en realidad supongo que cada una tiene su momento 🙂

Responder

Muchos ánimos reina, es duro y se pasa bastante mal al principio pero el día que de verdad lo dejes mirarás para atrás y verás que ha merecido la pena.

Responder

La fase de ansiedad ya la he superado, ahora me toca trabajar en deshacer la asociación fumar-placer que es lo más difícil para mi.

Responder

Te deseo mucha suerte y fuerza de voluntad, Patricia.

Responder

Muchas gracias!! Ahí voy a tope! A por el día 10!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Required fields are marked *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.